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viernes, 21 de febrero de 2020

El sustituto de un peligroso químico en plásticos puede ser igual de perjudicial para la salud







Cuando distintos estudios demostraron que el bisfenol A puede tener efectos negativos en la salud, las compañías recurrieron a agentes alternativos para desarrollar productos de plástico.

Los productos de plástico desprovistos del químico bisfenol A podrían ser tan perjudiciales para la salud humana, incluso para un cerebro fetal en desarrollo, como los que contienen el controvertido compuesto, advierte un nuevo estudio dirigido por la Universidad de Misuri y publicado en la revista Proceedings of the National Academy of Sciences (PNAS).

Cuando varios estudios demostraron que el bisfenol A, usualmente abreviado como BPA, puede contribuir al aborto espontáneo, así como a desarrollar enfermedades placentarias, o afectar a la salud después del nacimiento, las compañías recurrieron a químicos alternativos para fabricar objetos de plástico. A menudo, estos productos, como botellas de agua y envases de alimentos, aparecen etiquetados en los supermercados como 'libres de BPA' para subrayar que evitan el riesgo que plantea este químico pueda la salud.

Sin embargo, la nueva investigación alerta que estas alternativas químicas, como el bisfenol S (BPS), tampoco son seguras para la salud.

Amenaza para el desarrollo del cerebro fetal

Los autores de la investigación examinaron los efectos de BPS en la placenta de un ratón, de estructura similar a la humana, ya que este órgano efímero —explican los científicos— sirve como 'registro histórico' de lo que afronta el feto mientras está en el útero, pudiendo transferir al niño en desarrollo cualquier sustancia a la que la sangre de la madre pueda estar expuesta, incluidos productos químicos nocivos.

Tanto en ratones como en humanos, la placenta sirve como fuente primaria de serotonina, un químico natural que suele asociarse con el sentimiento de felicidad, pero que, además, puede afectar a las funciones de una persona, incluidas sus emociones y actividades físicas como dormir, comer y digerir los alimentos.

Los investigadores concluyeron que tanto el BPA como su sustituto, el BPS, tienen la capacidad de reducir la producción de serotonina en la placenta, lo que puede comprometer el desarrollo del cerebro fetal y provocar consecuencias para su salud a largo plazo.

viernes, 11 de mayo de 2018

Los impuestos indirectos son parte de una apuesta para abordar los problemas de salud pública relacionados con la obesidad y el cáncer

El gobierno peruano aumentó los impuestos especiales sobre bebidas azucaradas, alcohol, cigarrillos y automóviles contaminantes el jueves en un intento por abordar los problemas de salud pública relacionados con la obesidad y el cáncer al tiempo que apuntala los recursos públicos.

El Ministerio de Finanzas dijo que el impuesto a los cigarrillos subiría a 0.27 soles (RM0.33) de 0.18 soles (RM0.22) cada uno, y las bebidas con alto contenido de azúcar ahora estarían gravadas al 25% en lugar del 17%

Las bebidas con más del 20% de contenido de alcohol y los autos usados ​​que funcionan con gasolina derivada del petróleo también enfrentarán impuestos más altos. Los autos de combustible dual, que funcionan parcialmente con gas natural u otros combustibles más limpios, estarán libres de impuestos, agregó el ministerio.

La Sociedad Nacional de Industrias, una asociación manufacturera, advirtió que las subidas de impuestos en Perú conducirían a más contrabando y productos pirateados.

El gobierno del presidente Martín Vizcarra, que asumió el cargo en marzo, prometió estar atentos a los intentos de evadir los nuevos impuestos. Dijo que la demanda de bebidas alcohólicas y azucaradas ha estado aumentando, mientras que los recursos públicos para la atención médica han disminuido.

Abordar los impactos de las enfermedades no transmisibles asociadas con el tabaquismo, el consumo de alcohol, la obesidad y la contaminación le cuesta a Perú US $ 24 mil millones (RM94.8 mil millones), o aproximadamente el 11% de su PBI, cada año, dijo el Ministerio de Finanzas, citando un estudio de Universidad Harvard.

El gasto público en atención médica en Perú es solo alrededor del 3.7% de su PIB, agregó el ministerio.

El gobierno de Vizcarra también ha dicho que eliminaría algunas exenciones tributarias después de tres años consecutivos de disminución de los ingresos tributarios a medida que el crecimiento económico se ha desacelerado.

El gobierno apunta a ampliar el déficit fiscal a 3.5% del PIB este año antes de dejarlo en 1% para 2021, cuando espera que la economía crezca en 5%.

jueves, 15 de marzo de 2018

UNAM: El agua embotellada representa un riesgo para la salud


Un especialista de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) ha advertido que el agua embotellada o desmineralizada representa un riesgo para la salud, pues deshidrata.

UNAM: El agua embotellada representa riesgo para la salud

Según el académico José Joel Carrillo Rivera, del Instituto de Geografía de la UNAM, la hidratación se da por dos situaciones, por la ingesta de agua y de sal. "Luego entonces si se consume sólo la desmineralizada, la persona se está deshidratando y si además sufre de presión arterial baja, puede tener problemas en un mediano plazo", citan a Rivera medios locales.  

El especialista, además, ha indicado otra razón que tiene que ver con el costo: "una botella cuesta alrededor de un dólar, y lo único que se necesita es quitarle las sales y venderla en un precio que no lo vale".

A escala nacional, Rivera ha subrayado que México ocupa el tercer lugar mundial de consumo de agua embotellada, aunque "el agua potable se puede consumir perfectamente, es bebible, lo importante, es lavar las cisternas, cuando menos dos veces al año".

¿Cuán pura es el agua embotellada? Científicos revelan una verdad preocupante



Pexels / George Becker

El agua embotellada analizada en un nuevo estudio contenía el doble de microplásticos que el agua del grifo.

El agua envasada en botellas de plástico no es tan pura como la suelen presentar en los anuncios, según ha revelado un nuevo estudio que ha analizado 259 botellas de agua que se comercializan en nueve países distintos.

El estudio, realizado por Orb Media, una organización periodística sin ánimo de lucro con sede en EE.UU., ha descubierto que el agua de un 93% de las botellasanalizadas contenía algún tipo de microplástico, entre ellos polipropileno, poliestireno, nailon y tereftalato de polietileno.

Es muy difícil conseguir que la gente se preocupe por las cosas que no puede ver


Entre las 11 marcas analizadas están Nestlé Pure Life, Aquafina, Dasani, Evian, San Pellegrino y Gerolsteiner, además de otras marcas nacionales importantes de Asia, África, Europa y las Américas.  

Las botellas estudiadas fueron adquiridas en EE.UU., Kenia, China, Brasil, la India, Indonesia, el Líbano, México y Tailandia. 

De promedio, Orb Media detectó en cada litro de agua10,4 partículas de plástico de 100 micrones de tamaño o mayores. Esta concentración dobla la cantidad de microplásticos contenidos por el agua del grifo analizada en otro estudio internacional de la misma organización en 2017.

UNAM: El agua embotellada representa un riesgo para la salud

También se han descubierto partículas más pequeñas, que estaban presentes en el agua en una proporción de 314 por litro de media. Aunque algunos expertos creen que también se trata de plásticos, estas partículas no han podido ser identificadas de manera definitiva.

Todavía no se sabe con exactitud los efectos que tienen los microplásticos sobre la salud humana, ni tampoco existe un nivel de consumo seguro, reporta CBC. La Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria sugiere que la mayor parte de los microplásticos son excretados del cuerpo. No obstante, la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación ha expresado preocupación por la posibilidad de que algunas partículas fueran lo suficientemente pequeñas para entrar en el torrente sanguíneo y los órganos.

Tampoco está claro el origen del plástico detectado. Los científicos ignoran si ya estaba presente en el líquido o si el agua resultó contaminada durante el proceso de producción y embotellamiento.

La catedrática Sherri Mason, autora principal del estudio, ha señalado que, en el caso del agua, los consumidores pueden decidir no comprarla embotellada, pero alerta de que en el caso de otros productos muy a menudo no existen alternativas, ya que se venden únicamente envueltos en plástico. "Es manejable, ligero, cómodo y barato: eso hace que sea muy conveniente", ha dicho Mason. "Es muy difícil hacer que la gente se preocupe por las cosas que no puede ver", ha lamentado la científica.

lunes, 22 de enero de 2018

Malas noticias para los jóvenes que consumen bebidas energéticas





pixabay.com / LaChrome

De acuerdo a una investigación, la salud de más de la mitad de los jóvenes canadienses que alguna vez consumieron este tipo de bebidas se vio negativamente afectada.

Un estudio realizado por investigadores de la Universidad de Waterloo, en Canadá, ha descubierto un alarmante hecho acerca del consumo de las bebidas energéticas por parte de los jóvenes.

De acuerdo con la página de la universidad, una encuesta llevada a cabo entre jóvenes canadienses mostró que más de la mitad de los que alguna vez consumieron bebidas energéticas sufrieron un impacto negativo sobre su salud, incluyendo ritmo cardíaco acelerado, náuseas y, en casos raros, convulsiones.

En la encuesta participaron 2.055 jóvenes de entre 12 y 24 años. Entre quienes reportaron haber consumido bebidas energéticas en algún momento de sus vidas, el 55,4 % afirmó haber experimentado un evento de salud negativo. Concretamente, el 24,7 % informó haber experimentado ritmo cardíaco acelerado, el 24,1 % tuvo dificultad para dormir, mientras que el 18,3 % experimentó dolores de cabeza.

Además, el 5,1 % de los jóvenes encuestados reportó náuseas, vómitos o diarrea, mientras que el 0,2 % afirmó haber tenido convulsiones alguna vez.

De acuerdo con el profesor David Hammond, estos efectos negativos sobre la salud podrían deberse a los ingredientes de este tipo de bebidas o la forma en que se consumen, incluyendo alcohol o durante la actividad física. "De todas formas, los hallazgos sugieren una necesidad de aumentar la observación de los efectos en la salud de estos productos", señaló el especialista.

miércoles, 27 de diciembre de 2017

Confirmado: La pasión por las gaseosas puede ser una trampa mortal





Pixabay / Lernestorod

Un nuevo análisis de cerca de datos de 250.000 personas ha confirmado lo que muchos ya sospechaban: es mejor evitar los refrescos azucarados.

Las gaseosas como Coca-Cola o Pepsi son causantes de problemas de exceso de peso y de graves formas de obesidad que pueden poner en peligro la salud y la vidade aquellos que sienten pasión por estas bebidas azucaradas. Así lo expone un reciente análisis de datos a gran escala realizado por la Asociación Europea para el Estudio de la Obesidad (EASO, por sus siglas en inglés). 

En el marco de la investigación, los científicos analizaron los resultados de treinta nuevas estudios realizados entre los años 2013 y 2015 que no estaban patrocinados por ninguna compañía de la industria de producción de refrescos. En total, en el trabajo se analizaron los datos de 244.651 participantes, de los cuales el 33% eran de países de Europa, el 17% de países latinoamericanos y el 23% de EE. UU., entre otras naciones.

Practicamente todos (el 93%) de los estudios analizados revelaron un claro vínculo entre el consumo de gaseosas y el sobrepeso y la obesidad.

"Dos latas de gaseosa a la semana son suficientes para causar diabetes y enfermedades del corazón"

"La base de evidencia que asocia las bebidas azucaradas con la obesidad y el sobrepeso en niños y adultos ha crecido sustancialmente en los últimos tres  años", comentó una de las autoras del estudio, la doctora Nathalie Farpour-Lambert, de la Universidad Hospital de Ginebra, Suiza.

Asimismo, los investigadores llamaron a regular por leyel consumo de gaseosas y otras bebidas con azúcar, que pone en riesgo la salud de la población.

"Las políticas de salud pública deberían centrarse en reducir el consumo de bebidas azucaradas y promover opciones alternativas como el agua. Sin embargo, hasta la fecha, las acciones para reducir el consumo de bebidas azucaradas en muchos países son limitadas o inexistentes", concluyó Farpour-Lambert.

martes, 1 de noviembre de 2016

Among published studies that found that sugary beverage consumption is linked to higher rates of obesity and diabetes, fewer than 3% were underwritten by the sugar-sweetened beverage industry

That is the probability that a published study that finds no link between sugar-sweetened beverage consumption and poorer metabolic health was underwritten by the makers of sugar-sweetened beverages, or authored by researchers with financial ties to that industry.

Compare that figure with 2.9%. Among published studies that found that sugary beverage consumption is linked to higher rates of obesity and diabetes, fewer than 3% were underwritten by the sugar-sweetened beverage industry or authored by researchers who receive money from them.

That stark mismatch is revealed in an analysis of the last 15 years’ worth of experimental research studies that explored the health effects of sugary soda consumption. The review, published Monday in the Annals of Internal Medicine, was conducted by a team of researchers at UC San Francisco.

The group's findings led them to an equally stark conclusion:

“This industry,” they wrote, referring to companies that market sugar-sweetened beverages, “seems to be manipulating contemporary scientific processes to create controversy and advance their business interests at the expense of the public's health.”

This industry seems to be manipulating contemporary scientific processes to ... advance their business interests at the expense of the public's health.

The controversy over the health effects of sugary drink consumption appears to be very real: Of the 60 experimental studies included in the new analysis, 26 articles — 43% failed to uncover any link between sweetened soda drinking and either obesity or metabolic dysfunction. While the remaining 34 articles — about 57% — did find higher rates of those health problems and consumption of sugary drinks, the scientific evidence would suggest it’s a toss-up.

But to suggest that scientific conclusions cannot be influenced by financial interests would be wrong, say the authors. Nudged by a sponsor, or simply mindful of a financial supporter’s concerns, a researcher with financial ties to an industry affected by his or her research could make many subtle decisions about data that can skew outcomes.

“It’s way too simple to say that companies buy the results they want,” New York University food researcher Marion Nestlesaid Monday. But, she added, “there is something about funding that leads — almost certainly unconsciously and unwittingly — to skewing studies to get the desired results.This is not hard to do.”

She says it has been shown in studies in which pharmaceutical companies fund clinical trials of drugs they make.

The take-home message, says Nestle: “If you read research that favors surprising food products, ask who funded it.” If industry-funded, it needs “even more skepticism than is usual.”

Worldwide, beverage companies sell between $200 billion and $800 billion worth of products a year, about 65% of which is sweetened with sugar or high-fructose corn syrup, Nestle reports in her book “Soda Politics: Taking on Big Soda (and Winning).” Both directly and through their industry group, the American Beverage Assn., beverage giants such as Coca-Cola, PepsiCo, Dr Pepper Snapple give financial support to researchers and nutritionists across the United States.

They have a substantial stake in the outcome of research that explores the relationship between a worldwide run-up in obesity and diabetes and increases in consumption of their products.

In a statement issued Monday, the American Beverage Assn. said “we too want a strong, healthy America,” adding, “we have a right – and a responsibility – to engage in scientific research.”

“The research we fund adheres to the highest standards of integrity for scientific inquiry based on recognized standards by prominent research institutions,” the association said. “It contributes to the body of scientific knowledge, meets the needs of regulatory agencies and enables consumers to make informed decisions.”

The new analysis appears to be the first ever to rigorously explore the relationship between beverage industry financial ties and the findings of clinical research on sugar-sweetened soda consumption.

To gauge the effect of industry ties on research findings, the group considered 60 experimental studies that set out to explore whether the consumption of sugary drinks increased the incidence of obesity or metabolic dysfunction, including type-2 diabetes. They ruled out studies that were funded by commercial competitors that do not produce sugar-sweetened beverages (such as companies that bottle water only).

Led by Dr. Dean Schillinger, the UC San Francisco group considered only studies that explored the link between drink consumption and metabolic problems experimentally — by comparing the outcomes of participants who did not consume sugar-sweetened beverages with those who did.

In some of those 60 studies, comparison groups would have been created by researchers who assigned subjects randomly to one “experimental condition” or another. In other studies included in the analysis, researchers took advantage of existing databases that allowed the comparison of people who chose to consume sugar-sweetened beverages with those who did not.

Just over half of the studies considered in the newly published analysis were “meta-analyses” of such experimental studies. Essentially, such studies aggregate the findings of many experiments to reach a conclusion.

These studies are thought to have strengths as well as weaknesses. Because they rely on many smaller studies conducted under widely different circumstances, meta-analyses are often discounted by researchers. At the same time, meta-analyses that show strong convergence on a given finding can help distill scientific consensus, precisely because they demonstrate that studies conducted differently have reached similar conclusions.

In a letter published Monday, Schillinger and his team caution that industry sponsorship of research and of researchers is likely influencing the dietary advice that Americans get along a wide front. In laying the scientific foundation for the drafting of U.S. “Dietary Guidelines” every five years, theU.S. Department of Agriculture does not specifically consider industry funding of research as a source of bias, they write.

In its statement Monday, the ABA noted that Dr. Schillinger, the study’s lead author, is a paid expert in a lawsuit brought against San Francisco by the beverage industry in July. Citing infringement of the industry’s 1st Amendment rights, that lawsuit seeks to prevent implementation of a new San Francisco ordnance that would require health warnings on ads for sugar-sweetened beverages that appear on buses, billboards and city property.

“It’s ironic that he would write about bias in research when he himself is clearly not an impartial researcher,” the ABA said. “This paper is the latest in a trend of pro-tax forces writing speculative opinion papers to influence voters a week before a vote on several ballot initiatives to tax beverages.”